Un proveedor global de equipos automatizados de dispensado y recubrimiento, las soluciones de PVA, orientadas al cliente, son utilizadas en todo el mundo en la manufactura de productos electrónicos y otras industrias de alta confiabilidad. Ofreciendo una triple ventaja de tecnología de fluidos de precisión, una profunda experiencia en aplicaciones y una línea de productos que abarca desde equipos independientes hasta líneas de producción totalmente integradas, PVA está bien equipada para el panorama en constante evolución de la manufactura global. Recientemente hablamos con Rod Kasperson, Vicepresidente de Ventas y Marketing Global, para saber más sobre cómo la empresa se está posicionando para un crecimiento continuo en el 2026 y más allá.
Para los lectores que tal vez no estén tan familiarizados con PVA, ¿cómo describiría la misión principal y la propuesta de valor de la compañía dentro de la manufactura electrónica?
La misión de PVA es muy simple. Ayudamos a los fabricantes a mejorar la calidad, la consistencia y la eficiencia de la producción a través de la automatización. Si bien contamos con más de 30 años de experiencia en la manufactura electrónica, hoy nuestro enfoque es más amplio. Estamos trabajando a través de un rango de industrias donde la aplicación y la gestión correcta de los materiales son críticos para el rendimiento.
Lo que realmente diferencia a PVA no es solo lo que hacemos, sino cómo lo abordamos. A medida que los ensambles se vuelven más pequeños y complejos, el margen de error se reduce. En un cierto punto, el solo suministrar el equipo no es suficiente.
Dedicamos mucho tiempo al principio para entender el proceso del cliente y que materiales están utilizando. A partir de ahí, desarrollamos algo que se adapte. Con frecuencia, eso significa un sistema de automatización personalizado diseñado específicamente alrededor de sus metas de su piso de producción. Esa combinación de ingeniería, personalización y soporte continuo es lo que realmente impulsa el éxito a largo plazo de nuestros clientes.
PVA se asocia frecuentemente con el dispensado y el recubrimiento conformado. ¿Cómo dan soporte estas capacidades a los ensambles electrónicos cada vez más complejos del hoy?
Los ensambles de hoy, no dejan mucho margen de error. Los componentes son cada vez más pequeños, los diseños más complejos y las tolerancias más apretadas que nunca. Así es que, cuando usted está aplicando materiales, ya sean adhesivos, encapsulantes o interfaces térmicas, hay que ser muy precisos y muy consistentes.
El recubrimiento conformado sigue siendo especialmente importante. Más productos se utilizan en entornos más hostiles. Las aplicaciones automotrices, aeroespaciales, médicas e industriales requieren protección contra la humedad, las vibraciones y las fluctuaciones de temperatura. El recubrimiento automatizado le da la selectividad y la repetibilidad necesarias para lograr eso sin afectar las áreas críticas.
Donde he notado un cambio en los años recientes es una variación en las expectativas. Ya no se trata solo de surtir el material. Es sobre asegurarse que el proceso sea repetible y funcione correctamente en producción.
¿A qué mercados finales presta mayor servicio PVA en la actualidad y cómo ha evolucionado esa mezcla con el crecimiento de la electrónica automotriz, aeroespacial y médica de alta confiabilidad?

La manufactura electrónica sigue siendo una base fuerte para nosotros, especialmente en aplicaciones de alta confiabilidad. Pero estamos viendo un cambio con el paso del tiempo. Estamos haciendo más en aeroespacial y en defensa, médica y áreas como la manufactura de baterías para vehículos eléctricos y la movilidad eléctrica.
Si se analizan todos esos mercados, el denominador común es el manejo de materiales. Ya sea que se trate de una unión térmica, de mezcla de medidores o de unión óptica, los materiales en sí son cada vez más avanzados y más difíciles de manejar. Al mismo tiempo, los productos finales están evolucionando, lo que significa que los procesos necesarios para fabricarlos también deberían hacerlo. Encuentro que es aquí donde PVA aporta el mayor valor. Estamos ayudando a nuestros clientes a desarrollar sus procesos y, en muchos casos, eso implica crear sistemas de automatización personalizados para que funcionen en un entorno de producción.
Muchos fabricantes buscan una automatización avanzada sin complejidad agregada. ¿Cómo balancea PVA un control de procesos sofisticado con sistemas que son simples de programar, operar y mantener?

Ese es siempre el reto. Los clientes quieren más capacidades, pero no quieren algo que sea difícil de usar o mantener día a día.
Nos enfocamos fuertemente en hacer que los sistemas sean más fáciles de usar. Esto incluye software intuitivo, configuraciones más simples y funciones como la calibración automatizada y la alineación visual, que alivian la carga de trabajo del operador y reducen la posibilidad de errores.
Además de eso, seguimos involucrados mucho después de la instalación. Nuestro equipo de soporte trabaja directamente con los clientes para ayudarles a optimizar el proceso, entrenar a los operadores, solucionar problemas y mantener las cosas corriendo. Ese nivel de compromiso hace una gran diferencia, especialmente en entornos de alto volumen donde el tiempo de actividad es crucial. Al final del día, no se trata solo de la máquina. Se trata de asegurar que el proceso siga rindiendo a lo largo del tiempo.
¿Cómo están influyendo las tendencias como la miniaturización, la mayor densidad de potencia y los crecientes requerimientos de confiabilidad en la demanda de soluciones avanzadas de dispensado y recubrimiento?

Lo que estamos viendo son dos tendencias que están pasando al mismo tiempo.
Por un lado, la miniaturización sigue empujando los límites de la precisión. Las características más pequeños, las tolerancias más apretadas y los ensambles más complejos requieren un mayor nivel de control en como los materiales se aplican.
Por otro lado, en ciertas aplicaciones, las cosas están aumentando de tamaño. En el sector aeroespacial y de energías avanzadas, se trabaja con sustratos y ensambles mucho más grandes. En ese punto, el equipo estándar solo va a llevarte hasta cierto punto. Los clientes los superarán. Ahí es donde la automatización personalizada se hace realmente importante. Usted necesita sistemas con áreas de trabajo más grandes que puedan mantener el mismo nivel de precisión a través de la plataforma completa.
En el lado del material, una más alta densidad de potencia está creando verdaderos retos en la gestión térmica, particularmente en los vehículos eléctricos y la electrónica de potencia. Usted está viendo más uso de materiales de interface térmica, rellenos de huecos y encapsulantes especializados. En esos materiales, no siempre es fácil trabajar con ellos. Todos ellos se comportan de manera diferente y si no se manejan correctamente, no se obtendrá el rendimiento esperado.
Es por eso que, la colaboración con los proveedores de materiales se ha convertido en una parte tan importante de lo que hacemos. Trabajamos con ellos para comprender cómo se comportan estos materiales en escenarios de producción del mundo real. Luego, diseñamos el proceso de dispensado alrededor de eso. La combinación de nuestros conocimientos compartidos permite que el cliente obtenga una solución automatizada que no solo cumple con los requerimientos en el papel, sino que además funciona confiablemente en producción.
A medida que los fabricantes globales replantean sus cadenas de suministros y su infraestructura de producción, ¿cómo se está posicionando PVA para respaldar las tendencias de deslocalización cercana y regionalización?
Lo que observamos es que los fabricantes intentan reducir riesgos y acercarse al lugar donde producen. Hay mucho más enfoque en la flexibilidad y la capacidad de respuesta que hace unos pocos años.
PVA está en una muy buena posición para respaldar eso. Tenemos una sólida base de manufactura en América del Norte, pero lo que es igualmente importante es que hemos creado una infraestructura de soporte global para respaldarla. Los fabricantes no solo están buscando por equipo. Quieren a alguien que pueda darles apoyo a nivel local, les ayude a ponerse en marcha rápidamente y se mantenga comprometido a lo largo del tiempo. Es ahí donde nuestros equipos regionales y laboratorios de aplicaciones entran en juego, ya sea que esté en América del Norte, Europa o Asia.
¿Cómo fortalecen la presencia de servicios locales de PVA y el Laboratorio de Aplicaciones de Guadalajara su estrategia a largo plazo para apoyar proyectos de subcontratación cercana y a los principales fabricantes por contrato en México?

Cuando los clientes están lanzando o aumentando su producción, contar con soporte local hace una gran diferencia. Necesitan tener acceso a personas que entiendan el proceso y puedan responder rápidamente cuando surja algún problema. Nuestro laboratorio de aplicaciones en Guadalajara da a los clientes la posibilidad de probar y validar procesos localmente y superar los retos antes de realizar los diseños finales de materiales o equipos.
Pero en un sentido más amplio, es parte de cómo opera PVA como una compañía. Nuestros sistemas están diseñados y ensamblados en los EUA pero les damos soporte a través de laboratorios regionales y equipos de servicio en todo el mundo. Esa combinación de ingeniería centralizada y soporte local es lo que nos permite permanecer más cerca de nuestros clientes, independientemente de donde están operando.













